miércoles, 18 de mayo de 2011

Mi playa azul

Estos 3 meses han sido muy pesados emocionalmente, desempleada, en casa, sin espíritu. Soy un montón de quejas a la vida andando. Que cómo es que no me llaman de mi empleo soñado, que por qué no me llaman como prometen, que por qué rechacé ofertas por miedo. Todo y nada a la vez. Y no es que de nuevo siga con mi ronda diaria de pesimismo. Todo esto empezó al recordar mientras observo mi imagen de fondo. La foto de las palmeras la tome un día de noviembre en el 2008, un domingo que fui a la playa con 3 compañeros antes de terminar mis residencias. Ese día cargaba con un sentimiento agridulce, era completamente feliz en Lázaro Cárdenas, un paraíso sin cuerdas a las que estaba atada, con cosas nuevas, gente nueva y la playa más hermosa que he conocido. Y sabía que a pesar de ello, el ciclo había terminado. Me despedía de la ciudad con la vaga esperanza de un día volver ya no con sólo 22 años.

El 28 de febrero de este año pensé que mi sueño se había cumplido, y vivirá cerca del mar como lo desee desde que estuve ahí. Y tal vez de ahí viene todo esta depresión, porque meses después sigue siendo sólo eso, un sueño, que nunca he podido tocar con mis manos. Eso de soñar con vivir cerca del mar suena simple, lo sé, pero va más allá de oler la brisa por las mañanas. Es estar en una empresa que fue mi casa, y que sigo prefiriendo por sobre todas las cosas..